¡Qué fresco es el sonido de las horas!
Es como si el suelo entonara
una balada triste de riachuelo
con música licuada
que suena a trompetista melancólico.
Percusión desafinada:
suela de zapatos contra el fango
en medio de un romance verde y plata.
Yo aquí desafinando ante este río
y tú, ¡ay!, tan lejana.
Tú tan al otro extremo de mi almohada…
Jorge Andreu
Mesenia, 10 de marzo de 2011.