"Oh noche, la hora de la poesía. Pues poesía es espera que mira en la media luz, poesía es abismo en presentimiento del crepúsculo, en espera en el umbral, es comunidad y soledad al mismo tiempo, es promiscuidad y angustia de la promiscuidad, libre de lascivia en la promiscuidad, tan libre de lascivia como el sueño de los rebaños que duermen y sin embargo angustia ante esa lascivia; oh, poesía es espera, aún no partida, pero continua despedida"
(Hermann Broch, La muerte de Virgilio)
"El placer es lo único que hace valiosa la existencia. A la persona que goza se le hace difícil dejar la vida; en cambio, la persona que sufre o vive en la indigencia saluda a la muerte como una amiga"
(Leopold von Sacher-Masoch, La Venus de las pieles)
"Cuando murió mi madre, lloré por dentro, pero por fuera tenía los ojos secos"
(Bohumil Hrabal, Una soledad demasiado ruidosa)
"Desprecia a los que se ríen del habla de los demás (…). Quien desprecia al que no sabe (…), se reconoce despreciable: si por lo que sabe desprecia al ignorante, por lo que no sabe consiente y aun reclama el desprecio del sabio"
(Gonzalo Hidalgo Bayal, El espíritu áspero)
"—En realidad, el hombre es la criatura más extraña del mundo —murmuró—. Quiere volar como el águila, pero no tiene alas. Le gustaría tener la fuerza de un león pero no tiene garras. ¡Qué incompleto lo has creado, Señor!, y para castigarlo le has dado además la razón y la facultad de comprender su propia miseria…"
(Vladimir Bartol, Alamut)
"Uno es escribir como poeta y otro como historiador: el poeta puede contar o cantar las cosas, no como fueron, sino como debían ser, y el historiador las ha de escribir, no como debían ser, sino como fueron, sin añadir ni quitar a la verdad cosa alguna"
(Miguel de Cervantes, Don Quijote de la Mancha II)
"Yo a un poeta le creo todo, sonrió Hans, con la condición de que nada de lo que me diga sea cierto"
(Andrés Neuman, El viajero del siglo)
"Hasta aquí llega la poesía, esa mala pécora que me ha acompañado a traición durante tantos años"
(Roberto Bolaño, Los detectives salvajes)
"Para los amantes no hay placer alguno que iguale al de hablar sobre sus amores"
(Horace Walpole, El castillo de Otranto)
"No son siempre los deseos los que determinan el destino y la misión de un hombre, sino otra cosa, algo predeterminado" (Hermann Hesse, en Narciso y Goldmundo)
"La literatura ha acabado por ser, después de la tormenta, una reparación de daños" (Luis Landero, en Entre líneas: el cuento o la vida)
"—Preferiría que disparaseis contra botes vacíos en el patio trasero, pero sé que perseguiréis a los pájaros. Matad todos los arrendajos azules que queráis, si podéis darles, pero recordad que matar un ruiseñor es pecado" (Harper Lee, en Matar un ruiseñor)
"La vida se ríe de las previsiones y pone palabras donde imaginábamos silencios y súbitos regresos cuando pensábamos que no volveríamos a encontrarnos" (José Saramago, en El viaje del elefante)
"Pero leer en la cama proporciona algo más que entretenimiento: una peculiar sensación de intimidad. Leer en la cama es un acto egocéntrico, inmóvil, libre de las ordinarias convenciones sociales, invisible para el mundo y que, por producirse entre las sábanas, en el reino de la lascivia y de la pereza pecaminosa, participa de la emoción de las cosas prohibidas" (Alberto Manguel, en Una historia de la lectura)
"El amor se puede mendigar, comprar, recibir como regalo o recoger en la calle, ¡pero robarlo es imposible!" (Hermann Hesse, en Siddhartha)
"Lo que amaba ante todo en el edificio maternal, lo que despertaba su alma y la hacía abrir sus pobres alas siempre replegadas miserablemente en su caverna, lo que a veces le hacía sentirse dichoso, eran las campanas. Las quería, las acariciaba, les hablaba, las comprendía. Desde el carillón de la aguja del crucero hasta la gran campana del pórtico, a todas las quería con ternura. El campanario del crucero, las dos torres, eran para él como tres grandes jaulas cuyos pájaros, criados por él, no cantaban más que para él. Eran sin embargo las mismas campanas que le habían dejado sordo, pero las madres aman con frecuencia más a los hijos que las han hecho sufrir más" (Victor Hugo, en Nuestra Señora de París)
"A veces, la mejor manera de dar un puñetazo es retrocediendo" (Morgan Freeman, en Million Dollar Baby)
"Un acto humano es como una piedra arrojada al mar. Cae con gran estrépito y agita el agua, pero al cabo de un instante la superficie está de nuevo lisa y no se ve ya rastro de la piedra" (Mika Waltari, en Sinuhé el egipcio)
"La vida tiene dos grandes trechos: un trecho en que uno siente nostalgia del futuro y otro trecho en que uno siente nostalgia del pasado" (Felipe Benítez Reyes, en El novio del mundo)
"—Mi pobre padre decía que el zurdo lo es porque tiene más corazón que el diestro, pero los diestros les corrigen porque no toleran que otros tengan más corazón que ellos" (Miguel Delibes, en El príncipe destronado)
"Las cartas sólo pueden ir a donde las llevan, no tienen piernas ni alas, y, por lo que se sabe, no están dotadas de iniciativa propia, si la tuvieran apostamos que se negarían a llevar las noticias terribles de que tantas veces tienen que ser portadoras" (José Saramago, en Las intermitencias de la muerte)
"A Dios se le ve soñando, y yo hace tiempo que desperté" (Benito Pérez Galdós, en Miau)
"El mundo habrá acabado de joderse el día en que los hombres viajen en primera clase y la literatura en el vagón de carga" (Gabriel García Márquez, en Cien años de soledad)
"Evidentemente, muchos de estos ciegos están siendo pisoteados, empujados, golpeados, son los efectos del pánico, efecto natural podríamos decir, la naturaleza animal es así, también la vegetal se comportaría de esa manera si no tuviera aquellas raíces que la prenden al suelo, qué bonito sería ver los árboles del bosque huyendo del incendio" (José Saramago, en Ensayo sobre la ceguera)
"–Igual que en el momento de venir al mundo, al morir tenemos miedo de lo desconocido. Pero el miedo es algo interior que no tiene nada que ver con la realidad. Morir es como nacer: sólo un cambio" (Isabel Allende, en La casa de los espíritus)
"No vivas con miedo a la muerte, pero tenla siempre en cuenta" (Almudena Grandes, en Malena es un nombre de tango)