viernes, 29 de mayo de 2009

Regreso al infierno, y qué infierno

Lo único bueno que tiene el infierno es que sólo comprendes que se trataba del infierno cuando sales de él.

Felipe Benítez Reyes, en El novio del mundo.

Con esta frase recogida de una de mis últimas lecturas, aunque ya he hecho varias nuevas, voy a empezar a darle un poco de vida a este blog abandonado, a tratar de resucitarlo, a recuperar el tiempo perdido. Uno de los propósitos que mencioné en el último post era el de seguir escribiendo aquí dentro de un año, cuando vuelvan a dar las campanadas, y a punto he estado de no conseguirlo. Quiero regresar a las humildes labores de hablar con una pantalla de ordenador para contarle —y a través de ella a vosotros— mis reflexiones, mis pequeñas creaciones literarias y mis inquietudes, para ver que la gente que antes seguía este mi pequeño mundo vuelve a subirse conmigo al tren.

En este viaje, que espero que dure como mínimo para todo el verano, me gustaría hablar de muchas cosas, reflexionar, escribir algún que otro relato corto —aunque tiendo a extender mis textos literarios hasta transformarlos en relatos que termino presentando a concursos y que, por tanto, no puedo publicar aquí hasta dado el fallo—, algún poema de esos que se le ocurren a uno en clase de lingüística, recomendar libros y hacer críticas más o menos profundas de los que más me gusten. Y además de eso, hablar de mí, de qué ha sido de mi vida en estos meses de ausencia y de nostalgia —todo hay que decirlo— por volver otra vez a estas tierras virtuales y literarias.

La cita que encabeza este post, por cierto, se debe a que pensaba que tendría más libertad si no escribía aquí (pues saben los presentes, supongo, que escribo en otros blogs), pero nunca se sabe, no sabes lo que tienes hasta que lo pierdes, y ése ha sido mi caso (ojalá todos los infiernos fuesen así). No se puede decir de esta agua no beberé, porque lo que antes creías que te agobiaba resulta que ahora te agobia, pero por no estar a tu lado. El tiempo no pasa en balde para nadie —para nadie—, y creo que podría pararme un rato a pensar en si merece la pena volver a escribir aquí. Sobre todo ahora que estoy de exámenes, como muchos otros compañeros, y que es la fecha en que a todo el mundo se le ocurre tirar más para la vocación que para la obligación. En cualquier caso, nunca viene mal un descansito, yo me lo he tomado en este blog —aunque fue de manera involuntaria, creedme, no pensaba que las ideas que tenía fuesen a volar— y me lo estoy tomando en estos minutos que dedico a escribir. Espero que os lo toméis vosotros también en leerme. Iré escribiendo, espero, como mínimo un post semanal, aunque al principio supongo que serán más porque tengo mucho material acumulado en el cajón.

Espero veros por aquí, yo estaré atento, ojo avizor, a los comentarios que lleguen. En breve volveremos a hablar de literatura y de todas esas inquietudes que muchos tenemos.

Un abrazo a todos.