sábado, 16 de julio de 2011

María Dueñas - El tiempo entre costuras

Me he llevado meses detrás de este libro, desde que escuché una entrevista con Jesús Vigorra en El Público Lee, pero como tantos otros, por más que lo perseguía no hallaba el momento adecuado para leerlo. Así que gracias a la propuesta de María, acepté la lectura compartida y ahora acabo de leer la última página de esta novela, de gran extensión y mayor calidad.

María Dueñas es doctora en Filología Inglesa e imparte clases en la Universidad de Murcia, de lo cual deduzco que su papel de escritora se deriva de su afición por la literatura, y no del afán de alcanzar mayores pretensiones, como en efecto me hizo pensar en la entrevista con Vigorra: ha escrito una novela con mucho gusto y el hecho de que se haya convertido en líder de ventas ha sido producto más bien del boca a boca. En efecto, es una novela merecedora de la cifra de ventas que ha alcanzado.


El tiempo entre costuras es muchas cosas a la vez: es una novela histórica —con bastante rigor según aclara en las últimas páginas y con la bibliografía—, que transcurre en la primera mitad del siglo XX, con las dos guerras mundiales y sobre todo la guerra civil española y la posguerra como marco cronológico; es una novela picaresca en el sentido en que su protagonista se ve sometida a las órdenes de diferentes personas —desde su madre y la modista con quien trabajaba de pequeña, hasta el capitán Hilgarth, para quien desempeña una labor de espionaje—; y es una novela de detectives en la que se investiga desde la clandestinidad a una serie de sospechosos de filiación con los nazis.

La historia de Sira Quiroga, una mujer que trabajó desde su niñez junto a su madre en un taller de costura, que se prometió con Ignacio Montes y al final se fue a África con Ramiro Arribas, contada por ella misma muchos años después, es la historia de una heroína que supo sacar fuerzas de la nada para ganarse la vida. Los infortunios a los que se enfrentó —una acusación de robo, con sus consecuencias; una constante persecución— hicieron de ella una mujer fuerte, que desde la clandestinidad fue capaz de proporcionar a los ingleses información muy valiosa gracias a su astucia. Los azares se mezclaron con las obligaciones: gracias al apoyo económico de una amiga, montó un taller de costura en Tetuán, donde se dedicó a hacer vestidos para ganarse la vida; pero ese trabajo se convirtió en el motivo por el cual quisieron enviarla a la España de la posguerra con el objetivo de investigar a una serie de personajes sospechosos. A partir de ahí, con esa mezcla de la costura y el espionaje, la narración acelera cada vez más y transporta al lector, por medio de reuniones, trenes y bordados, a un mundo en el que los verdaderos actos de las personas estaban ocultos y a la luz sólo salían las apariencias de la normalidad.

No he podido dejar de leer la novela como si se tratase de materia picaresca, porque no he parado de ver similitudes con el género: Sira Quiroga es una mujer que poco a poco pierde su inocencia, aprende a enviar mensajes ocultos dentro de un bordado y se convierte en espía a medida que transcurren los años, sin que nadie se encargue de ofrecerle mayor adiestramiento que la experiencia de hacerlo todo por primera vez. Por eso, el hecho de que pase de mano en mano no me parece azaroso: desde las órdenes de doña Manuela Godino hasta las de Alan Hilgarth, Sira desempeña siempre el mismo oficio, pero cada vez de un modo distinto y con una finalidad diferente. Los tejidos de su carrera, pues, dan como resultado un personaje lleno de aristas, sentimientos y, sobre todo, desprovisto de ingenuidad: un personaje astuto, pícaro, el mejor de los espías.

Temas como el azar y el amor —la máquina de escribir que truncó su destino—, la costura —que la narradora utiliza para hilar toda la trama— y la política —a lo largo de extensos diálogos sobre la situación de España— se entrelazan en la historia para conformar una novela bien compuesta, que engancha desde el principio y cuya tensión casi no decae a lo largo de 600 páginas, un logro importante. Al menos, esa es mi opinión.

Me vais a permitir que, por primera vez, haga como Vero en sus reseñas y le ponga al libro una nota buena y otra mala:

—Como calificación general le pondría un 9.

Lo mejor: la viveza de los diálogos, la evolución del personaje principal, el contrapunto de los personajes secundarios y la tensión creciente de la trama.

Lo peor: el desenlace. Me ha dado la sensación de que después de tantos acontecimientos todo se resuelve en veinte minutos más de lectura. No obstante, me parece una buena novela y no la despreciaría por ese final.

Conclusión: una novela de lectura recomendada. Bien escrita, divertida y emocionante a partes iguales.

14 comentarios:

Tatty dijo...

La lei el verano pasado y me resultó muy entretenida, me gustó especialmente la ambientación, es lo que más recuerdo

Jorge Andreu dijo...

La ambientación es espectacular. En la nota aclaratoria del final, la autora dice que recurrió a su familia, que vivió parte de su vida en el Protectorado. Y en su blog añade fotos de la época: Tetuán, Madrid, Lisboa. Es una delicia ver, por ejemplo, la puerta del Embassy en blanco y negro y recordar las secuencias en que aparece.

Me alegro de que te gustara, Tatty. Gracias por tu comentario.

Un saludo.

Jorge Andreu

Vero dijo...

Uy, te ha encantado a pesar de la última parte. Es que será difícil saber cómo terminar un libro. Pero si el viaje ha merecido la pena, eso está bien. Besos.

Jorge Andreu dijo...

Vero, supongo que conocerás el poema de Kavafis sobre el camino hacia Ítaca. Es más importante el viaje que el destino, y creo que eso es así en todos los sentidos. Con respecto a la novela también: creo que es mejor un buen desarrollo que un buen final si el desarrollo es flojo, y el desarrollo de la novela está lleno de tensión. Gracias por venir, me alegra mucho verte por aquí.

Un beso.

Jorge Andreu

José Miguel Domínguez Leal dijo...

Interesante reseña, Jorge.
Saludos.

Jorge Andreu dijo...

Gracias, José Miguel. Ojalá te guste la novela.

Un saludo.

Jorge Andreu

María dijo...

Veo que pese al final te ha gustado. A mí no me ha disgustado ese final en absoluto, es más, creo que va muy acorde con el ritmo de la novela. Es muy rápido. No sé a mí me ha gustado bastante. Creo que tiene una labor de documentación genial.
Te enlazo en la entrada general.
¡Muchos besos!

Jorge Andreu dijo...

María, precisamente porque es muy rápido, el final no ha sido lo que más me ha gustado. Me contento con haber disfrutado mucho durante el desarrollo. Aun así, tampoco me parece un desenlace malo, sino que eché de menos un poco más de extensión en compensación con el resto de la trama. Pero para gustos, ya sabes.

Gracias por animarme con tu propuesta a leer por fin esta novela. De lo contrario, puede que hubiesen transcurrido varios veranos sin leerla.

Besos.

Jorge Andreu

Carmen dijo...

No tengo la reseña todavía acabada. Leeré todas las vuestras al acabar la mía. Solo fugazmente he leído que la recomiendas...
Besos, Jorge!

Jesús dijo...

Jorge, ¡muy buena reseña! Creo que la comparación que has hecho con la novela picaresca es bastante acertada. Comparto todo lo que comentas en estas líneas, especialmente en el desenlace (para mí, el gran fallo de esta novela). Aun así, recomendaré "El tiempo entre costuras" cada vez que pueda. Merece, sin duda, el éxito obtenido.

¡Un abrazo!

Jorge Andreu dijo...

Carmen, en efecto, la recomiendo. Me ha parecido una buena novela, la he disfrutado muchísimo. Cuando hagas la tuya y leas más detenidamente esta, veremos si nuestras opiniones coinciden. He visto que te vas a Inglaterra unos días: enhorabuena! Me muero por recorrer las calles de Londres, pero es una oportunidad que aún no he tenido. Espero que lo pases bien.

Un beso.

Jorge Andreu

Jorge Andreu dijo...

Jesús, veo que tú también opinas lo mismo que yo con respecto a ese paralelismo con la picaresca. No he parado de pensar en eso a lo largo de toda la novela. Y lo del desenlace, creo que también es el gran fallo del libro, pero no por ello lo hace prescindible. Es una novela muy interesante y la recomiendo a todo el mundo.

Espero que leas muchas buenas novelas este verano, y que disfrutes de estos dos meses.

Un abrazo.

Jorge Andreu

José M. Martínez dijo...

Sí, es una buena novela, aunque le pesan un poco los tópicos y ese final demasiado deshilachado. Saludos.

Jorge Andreu dijo...

Estoy de acuerdo, José. En especial, en eso del final deshilachado. Además, nunca mejor dicho, teniendo en cuenta el tema de la costura. Pero por lo demás, me parece una novela aceptable, que nada tiene que envidiarle a muchas de la actualidad.

Gracias por tu comentario.

Un saludo.

Jorge Andreu