miércoles, 24 de agosto de 2011

Corazón de azúcar

Para Jorge,
ese pequeño corazón de azúcar
que me ha quitado el nombre y las angustias.


Es un trozo de miel y terciopelo,
de dulce suavidad y de ternura,
un ángel de la tierra, un alma pura,
un soplo de cariño y de consuelo.

Con esos ojos del color del cielo,
es el remedio contra la locura;
cuando me mira y ríe de hermosura,
me sabe el paladar a caramelo.

Al verlo ahí tendido sobre el lecho,
mi sueño se convierte en fantasía
y el alma se me llena de emociones,

pues amo hasta su llanto, que en mi pecho
enciende el resplandor de la poesía
mientras me duermo envuelto en sus canciones.


Jorge Andreu
24 de agosto de 2011


9 comentarios:

Aura dijo...

Un soneto lleno de ternura, acogedor, y verificador; muestra la mirada inofensiva e inocente de un recién nacido a la vida.

Mis felicitaciones, Aura.

Jorge Andreu dijo...

Gracias, Aura. Es la mirada de ese niño la que me ha traído este soneto. A todo el mundo cautiva esa mirada que es graciosa y bonita al mismo tiempo.

Un beso.

Jorge Andreu

Isabel Martínez Barquero dijo...

Enhorabuena, Jorge, por la criatura (sea hijo o sobrino) y por el soneto.
Ay, qué bonito y dulce, como se merece un bebito.
Disfrútalo.
Un beso.

Jorge Andreu dijo...

Gracias, Isabel. Es mi sobrino, no mi hijo. Pero no sabes en estos momentos cuánto me gustaría tener uno tan dulce y tan hermoso como él.

Un beso, y gracias por volver a mi rincón.

Jorge Andreu

Alberto Cancio García dijo...

Enhorabuena, muchacho, por el sobrino y el soneto de sobrino :)

Jorge Andreu dijo...

Gracias, Alberto. Es un motivo por el que estar alegre. Y por el que escribir más sonetos.

Melannie dijo...

Hola!!
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Mª Teresa Sánchez Martín dijo...

Los niños son la alegría en una casa. Ya sean hijos, sobrinos, nietos o vecinos. Su risa y sus gracias, son la felicidad de quienes están a su lado. Un soneto perfecto y muy hermoso.

Saludos
Teresa

Jorge Andreu dijo...

Me alegro de que te guste, Teresa. Es un placer mirar esa carita y ver cómo me sonríe. Una profunda emoción que nunca antes había sentido. Como la primera vez que leí algunos de esos poemas que forman parte de la vida de uno.

Saludos

Jorge Andreu