lunes, 1 de junio de 2009

Notas y felicitaciones

Hoy comienza un nuevo mes, y con él la cuenta atrás para terminar los exámenes. Pero quiero dejar constancia de varios datos de especial importancia para mí. Me refiero a las notas que conozco hasta la fecha de las asignaturas que curso este año. Recuerdo aquel lejano post que escribí el último día del año pasado, en el que me dije a mí mismo que tenía que aprobar ciertos exámenes. Los aprobé, no voy a volver hacia atrás en el tiempo para referir aquellas notas porque no hacen falta, las notas de febrero, como siempre, importan poco.

A las que me voy a remitir es a las nuevas: hoy en la facultad, entre la hora de mi llegada y la del examen de Fonética acústica, he ido al despacho del profesor de latín para ver si estaban colgadas las notas finales. Hacemos, para el que no conozca el sistema, cuatro exámenes: dos sin diccionario —casi inútiles desde mi punto de vista y el de muchos— y dos con diccionario; en el primer cuatrimestre nos centramos en la prosa y en el segundo lo hicimos con el verso. Las notas de mis dos exámenes sin diccionario han sido idénticas: Apto ++. Y las de los exámenes con diccionario han sido las siguientes: un 9 en el de prosa y un 8,5 en el de verso. Con esto, la calificación final de la asignatura ha sido, según he podido ver en el tablón, de Sobresaliente (un 9). Soy la nota más alta de la clase, lo que significa que posiblemente podría llevarme la calificación de Matrícula de Honor, pero dudo mucho que tengan la delicadeza de otorgar esa calificación a una persona a la que no le sobra el dinero. De todas formas, me conformo con mi nota y, si no me dan la matrícula, nueve nuevos créditos que tendré que pagar el próximo curso, nada demasiado trágico.

En segundo lugar, referirme brevemente a la nota de otra asignatura que ya conocía pero que no he citado con anterioridad porque no quería escribir un post tan sólo para hablar de esa asignatura, aunque el tema daría para mucho. Se trata de la segunda lengua: muchos han cursado Inglés, otros muchos Francés, algunos Alemán, yo he cursado Griego Moderno y puedo asegurar que he aprendido más que en toda mi vida recibiendo clases inútiles de francés, e incluso más que en las de inglés. Mi calificación ha sido de Sobresaliente (otro 9, como el de latín).

Y finalmente, podría decir la nota de dos asignaturas optativas que ya aprobé en el primer cuatrimestre, pero no las recuerdo exactamente: Problemas y métodos en la sintaxis del español la aprobé, creo, con un 8, y Lingüística del texto y análisis del discurso la aprobé también, y creo que mi nota era un 6,5. Una cosa me he planteado y espero cumplir a rajatabla: nunca más volveré a coger de manera voluntaria una asignatura de lengua, la lengua es muy bonita para interesarse por ella en solitario y estudiar cuantos manuales de sintaxis —me encanta— uno quiera, pero no para cursarla los jueves y viernes de marzo hasta mayo a la una de la tarde.

He de decir algo con respecto a lo que anteriormente he contado: no quiero, en modo alguno, echarme flores, dármelas de sabihondo ni presumir de buenas notas, porque los que verdaderamente me conocen saben que mi naturaleza es precisamente la contraria a esa actitud. He escrito esto dirigido a las personas con las que no suelo hablar demasiado pero con las que mantengo alguna relación, para que si leen esto —y si van por esta línea han aguantado ya bastante— sepan cómo va mi trayectoria estudiantil en mi primer curso de Filología Hispánica.

La segunda parte del título, a la que también tenía que dedicar algún párrafo, no se refiere a mí mismo. No me felicito a mí mismo, eso si quieren que lo hagan otros. Yo estoy contento con mis notas. Las felicitaciones, en cambio, van dirigidas a una persona que siempre ha sido muy especial para mí y a la que nunca dejaré de tener en cuenta a la hora de ir a tomar unas cañas: mi hermano Jaime, que hoy cumple años —veintiséis ya, ¿no? Cómo pasa el tiempo—, así que desde aquí le mando un abrazo muy fuerte y cargado de amor fraternal. Nos veremos uno de estos días, cuando tu trabajo y mis estudios nos lo permitan.

Aquí, pues, dejo el asunto por hoy. Creo que me he extendido demasiado, pero en fin, para escribir sólo hay que tener algo que decir —decía Cela—, y hoy tenía varias cosas de las que hablar.