sábado, 16 de junio de 2012

Ignacio Martínez de Pisón - El día de mañana

Decía Pío Baroja que una novela no es sino una sucesión más o menos extensa de relatos cortos. Lo último de Ignacio Martínez de Pisón me ha hecho pensar en ese asunto. Y es que El día de mañana (Seix Barral, 2011) es una novela —una gran novela— compuesta de muchas narraciones diferentes con un elemento en común. Una construcción polifónica de doce voces alrededor de una voz interrogadora que desarrollan la historia de un solo personaje, Justo Gil Tello, el hilo conductor alrededor del cual giran todas las anécdotas. 

Con un estilo directo, desprovisto casi de adjetivación, lo cual contribuye a condensar los acontecimientos, la trama se articula a base de testimonios orales cuyo protagonista es, en cada caso, el interrogado y en los que se siguen las andanzas de Justo Gil, un hombre que por necesidad de supervivencia tuvo que ser un topo de la Brigada Social, la policía del régimen durante los años sesenta y la Transición española. Seguir las experiencias de Justo implica, entre otras cosas, asistir a la trayectoria personal de cada uno de los testimonios, vidas paralelas con todos sus ingredientes. Y es en esa riqueza de narraciones donde se forja a lo largo de cuatrocientas páginas la personalidad del misterioso Justo Gil.

Ganadora del Premio de la Crítica 2011 y del Premio Ciutat de Barcelona 2012, y finalista del Premio al Libro Europeo del Año 2011, El día de mañana no es una novela más sobre la Transición española. La época sirve como telón de fondo, como pretexto para explicar las labores del personaje, pero detrás de esa figuración se oculta un análisis sobre los entresijos de la condición humana, sobre el comportamiento que un individuo puede llegar a adoptar con tal de sobrevivir en un país roto en dos pedazos. Una retrospectiva, en suma, que da pie a buscar dentro de nosotros mismos.

Ignacio Martínez de Pisón demuestra con esta novela su destreza en la escritura. Una historia que va más allá de lo anecdótico, pese a que la compongan una serie de anécdotas; una narración inquietante a lo largo de su recorrido; un personaje complejo, un traidor, que tiene como todos una parte humana. Una novela recomendable, en definitiva, para ver una época trascendente de nuestra historia, y de muy agradable lectura por su despliegue de personajes humanos y la acertada oralidad de su prosa.