viernes, 28 de septiembre de 2012

David Lynch - Terciopelo azul

Esta semana he retomado mis anotaciones sobre cine y he recurrido a una película que tenía pendiente desde hace unos meses: Terciopelo azul (1986), de David Lynch, porque después de una enriquecedora experiencia con Cabeza borradora no podía dejar de lado a este cineasta que a punto estuvo de conseguir por la película de la que os voy a hablar el Oscar al Mejor Director.

Terciopelo azul gira alrededor de un hallazgo fortuito, como todas las historias de crímenes: una mañana, Jeffrey Beaumont encuentra en el campo una oreja cortada y decide llevársela para enseñarla a su vecino el detective Williams. Después de una conversación sobre el posible origen de esa oreja, Jeffrey se encuentra con la hija del policía, Sandy Williams, que le habla de una cantante llamada Dorothy Vallens, de la cual se habla mucho en el despacho de su padre, y con el objetivo de averiguar algo más sobre la vida de la cantante, Jeffrey se mete en su apartamento a espiarla. A partir de ese momento descubrirá el lado más oscuro de la belleza y se verá en medio de una trama policial de la que ya no puede salir.

Nada más empezar la película, nos sugiere el tema en dos planos muy contrastantes: una rosa sobre el fondo blanco de una valla y el azul del cielo, que pronto dejamos atrás para adentrarnos, más allá del césped, en la tierra donde moran las cucarachas. Es una manera de anunciar que lo que vamos a ver es el contraste entre las apariencias y la realidad, la parte más siniestra de las cosas más hermosas, como también puede verse en el primer encuentro entre Jeffrey y Dorothy en su apartamento o en la secuencia en que ve cómo se desnuda al llegar a casa.

Si queréis ver una trama policial con historia de amor incluida, que además nos haga reflexionar sobre el engaño de las apariencias, esta es una buena muestra. Seguro que nos os dejará indiferentes.