domingo, 29 de septiembre de 2013

José Antonio Llera - Rostros de la locura (2013)

La locura, tal vez uno de los miedos y síntomas más frecuentes en toda la humanidad desde el principio de los tiempos, está presente en la producción artística desde muy diversas perspectivas y representa desde el ingenio hasta la monstruosidad de la persona. El profesor José Antonio Llera, de la Universidad Complutense de Madrid, realiza en este libro un repaso por tres figuras distanciadas en el tiempo por más de un siglo: Cervantes, Goya y Wiseman, escritor, pintor y cineasta respectivamente, que tratan, cada cual a su manera y para el mundo, el tema de la locura. Así pues, Rostros de la locura  (2013) representa un análisis triangular de un tema universal movido a debate a lo largo de los siglos.

Cervantes impone su ingenio sobre el personaje de don Quijote, que con el contraste de Sancho Panza sirve de modelo para la figura de lo que se ha dado en denominar locura reversible. Porque, ¿acaso tenemos la certeza de que Alonso Quijano se ha vuelto loco de tanto leer libros de caballería? Si nos paramos a pensar —y así lo han hecho multitud de teóricos y escritores desde la aparición de la novela inmortal— en la cordura de don Quijote, muy fácilmente llegaremos a la conclusión de que el personaje goza de una lucidez superior a la del hombre de la calle, justo por mirar la vida a través del filtro de la literatura. La reversibilidad de la locura consiste en descubrir que la vida se convierte en problema desde el momento en que la literatura no ayuda a afrontarla: es lo que le sucede al acabado Alonso Quijano en su lecho de muerte, teóricamente cuerdo después de haber vivido sus tres salidas rodeado de locuras por todas partes.

Por otro lado, la deformación y lo grotesco en la pintura de Goya, en especial en Corral de locos y en La casa de locos, sirven al autor de este ensayo para considerar la enfermedad mental como una degradación física que, además, une a quienes son considerados unos monstruos por la sociedad. El estudio de la imagen estática supone un punto de apoyo para una posterior evaluación de la imagen en movimiento del cinematógrafo, que el profesor Llera realiza a partir de Titicut Follies (1967), la polémica película-documental de Frederick Wiseman en la que retrata el ambiente de un hospital mental y, con éste, las atrocidades a las que son sometidos los internos.

Por último, esta locura en movimiento, un paso adelante en la representación de la enfermedad en imagen, no deja de ser una creación por vía del lenguaje: literario, pictórico y cinematográfico en estos casos, todos artísticos frente a la consideración social de la enfermedad mental de la que beben sin remedio. La recapitulación, la unión de estos tres lenguajes conectados por tres siglos en el tiempo, nos lleva a la conclusión de que la locura es un tema fundamental del arte y que, en sus diversas manifestaciones, con frecuencia representa la cordura. Se dice que en ocasiones conviene disfrutar un poco de locura para no perder los papeles, y este estudio es un claro ejemplo de ello. 

José Antonio Llera ha llevado a cabo una labor de recolección que no sólo considera a estos tres pilares de la creación artística, sino que además atraviesa las teorías de la psiquiatría y la filosofía de todos los tiempos. Una lectura más que recomendable por cuanta verdad representa hablando de las mentiras que se han arrojado sobre el mito del enfermo mental.