A veces, el azar juega malas pasadas. Cambié mi decisión de ver esta película en el cine al leer una mala crítica, y ahora que he tenido la oportunidad de verla en DVD descubro que no comparto ninguna de las opiniones con aquella crítica, puesto que La cara oculta me ha parecido una película que derrocha entretenimiento por todas partes. Es cierto que la historia es muy sencilla, pero está muy bien contada y eso me merece mucho más respeto.
Adrián (Quim Gutiérrez), director de la filarmónica de Bogotá, vive con su novia Belén (Clara Lago), que ha empezado a mostrar celos porque adivina una cercanía poco habitual entre éste y una violinista. Un día Belén desaparece y Adrián se queda sin saber de ella nada más que lo que dice en su video de despedida. Para combatir con el dolor, Adrián se ahoga en alcohol y conoce a Fabiana (Martina García), una joven camarera, con quien pronto entablará una nueva relación. Pero la convivencia parece difícil: nada más instalarse, Fabiana parece víctima de los caprichos de un fantasma que habita en la casa de Adrián. Sin embargo, la realidad es una moneda con dos caras.
Esta trama, que en un principio parece de terror, es una visión muy particular de los celos. Contado desde dos puntos de vista, el triángulo que se establece entre Belén, Adrián y Fabiana no es ninguna novedad, pero el manejo del tiempo y de los núcleos narrativos, además de la impaciencia que despierta en el espectador cada secuencia, hacen de esta película una piececita admirable. Resulta sorprendente encontrar la historia contada dos veces desde ángulos distintos que cambian las sensaciones del espectador. Y sobre todo, resulta sorprendente el modo en que todos estos acontecimientos desembocan en uno solo, con el allegretto de la séptima de Beethoven de compañía.
Todo esto con un detalle muy importante: esta película es de las que mantienen en vilo hasta el último minuto porque no paran de pasar cosas, y eso en cine me parece casi lo más importante. Recomendable, en suma, para pasar una buena tarde y probar cómo vuelan los minutos.