sábado, 27 de diciembre de 2008

Y mientras en la calle está lloviendo...

…quiero beber hasta perder el control.

Es por seguir el estribillo, aunque la letra no sea exactamente así. Muchos saben cómo es. Hoy no quiero beber, no quiero perder el control. Hoy sólo quiero salir, ver el mundo exterior, abandonar esta oscura habitación que lleva todo el día pesándome en la espalda. Ver las calles de mi pueblo, las tristes calles podría decirse, vacías, solitarias, desnudas, casi, de adornos y luces, desprovistas de vida humana y alegría, vacías, más que vacías. Las llenamos nosotros todas las noches, mis amigos, yo, y los otros. Hoy no la llenamos. De eso se ocupa la lluvia.

Toda una tarde, qué digo, todo un día, con su mañana, almuerzo incluidos, esperando a que lleguen las diez de la noche y poder ver a mi chica, a mis amigos y, en definitiva, todo el mundo exterior, tantas horas con Compaq, tantas horas con Ray Ban, tantas Horas con Mario, tanta espera y ahora no sirve de nada.

¿Por qué es tan cruel el tiempo? Siempre llueve cuando uno quiere salir. No es que uno quiera salir cuando llueve, podría ser. Pero el tiempo es un desbarajuste: llueven los viernes y los sábados; el domingo por la mañana o llueve o hace frío, y por la tarde las nubes se van, corriendo, veloces, para regresar dentro de unos días, jueves (con mucha suerte) o viernes otra vez. Y durante las vacaciones, ¿qué? Idem de lienzo… hoy es sábado, pero además, estamos de vacaciones. Pues hala, a llover se dijo. ¡Cierren el grifo ahí arriba, por dios, si es que éste realmente está ahí arriba, me refiero a dios y no al grifo!

No me queda nada más que aguardar a que atiendan mis plegarias. O eso, o quedarme en casa, cuitado (qué palabra más dulce…) de mí, o coger un paraguas, y al mismo tiempo una mojada. ¿Será, pues, lo último? ¿Me quedaré con lo primero? En cualquier caso, no cesará este rayo que me habita el corazón de exasperadas fieras. Miguel, don Miguel. Al menos, si me quedo, él me acompañará…

2 comentarios:

meiga dijo...

Comparto contigo muchos gustos, Sabina, Serrat, Saramago... pero discrepo en lo de la lluvia, me encanta, será porque soy gallega pero cuando llueve me encanta pasear bajo ella, si es fuerte con un paraguas pero si es suave dejando que me moje la cara.
Un beso

Jorge Andreu dijo...

A mí también me gusta la lluvia, pero cuando chafa planes no me hace mucha gracia que esté lloviendo, la verdad. Y bueno, lo de Serrat, Sabina y Saramago es ya un hecho, jaja, son mis preferidos.

Muchas gracias por pasarte por aquí. Espero verte más veces..

Un beso