lunes, 14 de marzo de 2011

Un río, un amor

¡Qué fresco es el sonido de las horas!
Es como si el suelo entonara
una balada triste de riachuelo
con música licuada
que suena a trompetista melancólico.
Percusión desafinada:
suela de zapatos contra el fango
en medio de un romance verde y plata.

Yo aquí desafinando ante este río
y tú, ¡ay!, tan lejana.
Tú tan al otro extremo de mi almohada…


Jorge Andreu
Mesenia, 10 de marzo de 2011.

8 comentarios:

Saramaga dijo...

"Tú tan al otro extremo de mi almohada... ", me gusta esa frase...
Un abrazo, y buen finde!

Jorge Andreu dijo...

Gracias, Saramaga. Curiosamente, todos los que han leído este poema me han dicho que les gusta esa frase. Quizá si hubiesen escuchado aquel río y la conversación anterior sobre cine les picara la primera estrofa. De todas formas, me alegro de que te haya gustado.

Un abrazo.

Jorge Andreu

Carmen dijo...

Me gusta mucho, sobre todo, como dice Saramaga,esa frase final...
Un beso y feliz fin de semana, Jorge!

Jorge Andreu dijo...

Gracias, Carmen. Un placer volver a verte por aquí después de mi viaje a Grecia. Os tengo que contar algunas cosas y enseñar algunas fotos.

Un abrazo.

Jorge Andreu

Sombragris dijo...

A mi se me hace corto el poema...aunque se que es su extension correcta...un abrazo

Jorge Andreu dijo...

Amigo mío, hay muchas cosas que se nos hacen cortas... Quizás con unos versos más te hubiese gustado más, pero así lo firmé.

Un abrazo.

Jorge Andreu

La Mano Misteriosa dijo...

Vuelve pronto a escribir cosas así. Si hace falta otro viaje a Grecia ya sabes que yo repito encantada, y más si tú me acompañas otra vez, que en el viaje he podido conocer mejor a una gran persona y mejor primo (cosa que ya intuía sin cuatro horas de vuelo y mil de bus con curvas más que peligrosas).
Un beso enorme!

Jorge Andreu dijo...

Prima, o cuñada, gracias por tus comentarios, me ayudan mucho. Hay nuevos textos: paciencia, voy a publicarlos pronto. Un abrazo muy grande.

Jorge Andreu