domingo, 11 de abril de 2010

Las uvas de la ira: John Steinbeck y John Ford

Las uvas de la ira es una fabulosa novela escrita por John Steinbeck (1902-1968; premio Nobel de literatura en 1962), publicada en 1939 y galardonada con el premio Pulitzer en 1940, y además de ser la más conocida del escritor estadounidense, fue objeto de una producción cinematográfica, espléndida también, de la mano del cineasta John Ford, protagonizada por Henry Fonda y Jane Darwell (esta última, ganadora de un óscar a la mejor actriz de reparto por la interpretación de la señora Joad). He de decir que me han gustado mucho, pero mucho, ambas obras, cinematográfica y literaria.

La historia planteada en esta novela es la de unos agricultores de Oklahoma que a causa del famoso crack del 29 se ven obligados a emigrar a California, donde descubrirán que la “tierra prometida” no era como se esperaban y que apenas hay trabajo en ninguna parte. Tom Joad (Henry Fonda en la película), tras recibir la libertad bajo palabra, regresa para reunirse con su familia, pero descubre que se han ido; una vez reencontrados en casa del tío John, emprenderán un viaje de ida hacia un lugar desconocido con buenas expectativas que luego no se cumplirán.
Steinbeck retrata muy bien en esta novela la situación de la gran crisis económica. Además, los diálogos, las pinceladas como acotaciones teatrales, la presentación del escenario (amaneceres, atardeceres, paisajes, campamentos), todo eso, añadido a la crudeza de la historia y el reflejo de la Norteamérica de los cuarenta, hace de esta obra una pieza de recomendada lectura.

La película también merece la pena. En blanco y negro, escasa de música y muy cargada de diálogos semejantes a los del libro, me ha aportado dos horas de entretenimiento y gozo. Aunque nunca fui muy dado al cine en blanco y negro, al cine de hace cuarenta años más bien, desde un par de meses a esta parte he visto varias películas de ese estilo y he descubierto que estaba equivocado, que cada vez me gusta más.

He de destacar de la película la última escena, el discurso de la señora Joad (no desvelo ningún final, sólo digo que son unas palabras muy interesantes, que he visto varias veces después de terminar la película). Quienes la hayan visto comprenderán lo que digo. Guardo ya un buen recuerdo de esta experiencia y la he anotado, como otras, en la lista de cosas a las que volveré.