miércoles, 16 de junio de 2010

Monotonía de una tarde de estudio

Afuera el mundo ha dado una vuelta más. Aquí dentro no ha pasado el tiempo. El bolígrafo rueda desde arriba del montón de apuntes y en constante carrera llega hasta la orilla de la mesa, cuando mi mano, más atenta a su cauce que al contenido del temario, detiene su marcha y vuelve a colocarlo en la cima del monte para volver a su origen y principio. Libros de poesía se arrastran a mi derecha, novelas pendientes a mi izquierda, el ordenador en una esquina y este cuaderno en blanco que ocupa el eje central de la tarde y de la mesa. Sobre mi cabeza, un ventilador expande el aire caliente, sofoca mi concentración, seca mis ojos y me hace parpadear tras los cristales de las gafas de lectura.

«Manuel Rivas, escritor gallego nacido el 24 de octubre de 1957 en La Coruña, autor del libro ¿Qué me quieres, amor?, en cuyo núcleo —tres cuentos— se basó José Luis Cuerda en 1999 para proyectar una película sobre el inicio de la Guerra Civil Española en Galicia», leo mientras oigo el sonido de mi respiración entrecortada por la emoción de recordar aquella obra de arte y las ansias de libertad tan parecidas, ¡qué exageración!, a las de don Gregorio. ¡Quiero escribir, quiero componer una canción que me aísle de este momento!, me digo a mí mismo. Qué inocente, pensar que mañana seré libre y será entonces cuando no sepa organizar mi agenda, esa tan apretada lista de deberes personales cuyo incumplimiento será la base del verano. ¡Ojalá te equivoques!, me grito, pesimista de mí. Tengo que volver a la materia cinematográfica, repasar la literatura del siglo XX, analizar varias películas y prepararme para la tarde de mañana, pero, ¡ay!, se ha caído el bolígrafo. Lo recojo, lo coloco sobre la colina de información y vuelvo a atar los cabos de este círculo vicioso. «Salvador, película dirigida por Manuel Huerga en 2006»… Cansado, me preparo un café y dejo fluir la tarde y el peso del bolígrafo, maldito peso ligero.


Jorge Andreu

12 comentarios:

gadi dijo...

Te entiendo perfectamente :)

Jorge Andreu dijo...

Lo sé, amigo mío. Sé que ambos tenemos las mismas ganas de terminar. Y que la tarde de hoy resulta eterna, eterna como ninguna. Gracias por firmar.

Un abrazo.

Jorge Andreu.

PD: ¡Ay! Se volvió a caer el bolígrafo...

Eva dijo...

Uff yo también tengo muchísimas ganas de acabar, sólo que a mi me queda un poco más.

Sabes que en el fondo me gusta el verano para no hacer nada, aunque "pierda el tiempo", pero es lo que no puedo hacer el resto del año.

Un beso

Jorge Andreu dijo...

Cuando ambos acabemos los exámenes, no nos lo vamos a creer. ¡Pero es que ese momento no llega!

Un beso mu grande.

Jorge

mariajesusparadela dijo...

Llegará. Y llegará pronto.
Y entonces podrás disfrutar de la lengua de las mariposas sin que sea para estudiar.
¿Sabes que
Cuerda vive en Galicia, en un pueblecito de la provincia de Ourense cercano a Carballiño?. Allí tiene un pazo y una bodegas y encontró, de alguna forma, la felicidad.
Rivas escribió también "O lápiz do carpinteiro" y es otra obra de arte.

Jorge Andreu dijo...

Querida María Jesús, ese libro es uno de los pendientes para este verano. Has dado en el clavo.

Me alegro de que vengas a visitarme. Mañana empezaré un recorrido hacia la libertad, que espero que termine el lunes, cuando entregue el último trabajo.

Un fuerte abrazo.

Jorge Andreu

Isabel Martínez dijo...

Llegará el mañana, acabará la época de estudiante y aparecerá la vida en otra perspectiva, mucho más llena de obligaciones inaplazables, de angustias insolayables y de tiempos libres imposibles.
Ya ves, Jorge, yo añoro mi época universitaria y, al compás de tu hermoso relato, he recordado con deleite las madrugadas al amparo de los temas de clase y de la poesía de Luis Cernuda, Pedro Salinas, César Vallejo o Elliot. Deseaba tiempo y consideraba que lo tendría después. Luego descubres... Bueno, ya lo descubrirás por ti mismo.
Un beso.

Jorge Andreu dijo...

Jeje, claro que lo descubriré por mí mismo, amiga Isabel. Sé que la vida del estudiante es la mejor de todas, según me ha dicho mucha gente. Yo sólo quería que llegase el día de hoy por la tarde, haber terminado los exámenes y poder sentarme a escribir sin ningún peso sobre los hombros. Espero que eso llegue pronto.

Un fuerte abrazo, amiga mía.


Jorge Andreu

AROBOS dijo...

Todo llega. Todo pasa. No tengas prisa. Te espera todo el tiempo del mundo para hacer lo que te apetezca. Y seguro que lo harás bien.

Jorge Andreu dijo...

Gracias, Arobos. Acabo de llegar a casa, libre de exámenes al fin. Pero ahora me queda un ensayo de Semántica que me va a mantener ocupado, espero, todo el fin de semana día y noche. Una vez que entregue ese trabajo, estaré libre.

Un abrazo.

Jorge Andreu

Aleda dijo...

Ansiada libertad de pesadas alas de plomo que tardas demasiado en llegar...
Ánimo, ¡ya falta menos para acariciar esas merecidas vacaciones!
Un saludo.
Adela*

Jorge Andreu dijo...

Ya casi me han llegado, he terminado los exámenes, pero aún me falta un trabajo. Espero hacerlo antes del lunes y tocar la libertad a partir de entonces. Cuánto lo deseo.

Un abrazo, Adela.

Jorge Andreu