domingo, 15 de diciembre de 2013

Jorge Luis Borges - Ficciones (1944)

En el año 1944, la Editorial Sur sacó a relucir uno de los textos que cambiarían el rumbo de la literatura universal. Un Jorge Luis Borges en plena efervescencia literaria dio a luz a una de esas criaturas inolvidables que influyeron en el resto del siglo y cuya huella aún perdura en nuestros días: Ficciones. Obra compuesta de dos partes, una de las cuales es un libro de cuentos publicado tres años atrás con el nombre de El jardín de senderos que se bifurcan y la otra parte es una ampliación que recoge nuevos cuentos bajo el título de Artificios, recoge varios de los textos esenciales para comprender la obra literaria del escritor argentino.

Entre las joyas que podemos encontrar en las Ficciones de Borges, tenemos una de las más logradas de su literatura: «La biblioteca de Babel», un compendio de salas hexagonales que a modo de infinita biblioteca representan una visión cósmica de la realidad; «Pierre Menard, autor del Quijote», una reelaboración, a caballo entre el cuento y el ensayo, de la obra inmortal de Cervantes, cuyo fondo aportaría una buena dosis de lógica a la Teoría de la Recepción; o la inigualable metáfora del mundo «Tlön, Uqbar, Orbis Tertius». De la segunda parte cabe destacar «El sur», del que hablamos hace unos días al reseñar el ensayo de Nieves Vázquez, ya que es uno de los cuentos que más han influido en escritores posteriores y, en concreto, en Roberto Bolaño. Y no podemos olvidar lo que en palabras del autor constituye una «metáfora del insomnio», el famoso «Funes el memorioso». Muestras, todas, más que suficientes para que quien aún no se haya asomado a la obra borgeana se anime a hacerlo, porque se trata de uno de esos escritores que, una vez rebasado el umbral de su estética, empiezan a formar parte del mundo del lector hasta convertirse en un elemento indispensable en su vida. Uno de esos universos literarios que crean adicción.

Leer a Borges supone siempre replantearnos la realidad, enfrentarnos a una ficción que podemos palpar con las manos, un sueño confusamente verdadero. Cada cuento constituye un todo y admite múltiples interpretaciones, de ahí la posibilidad de tener este volumen como obra de referencia para tener los pies sobre la tierra y la cabeza en otra parte, recurriendo según nuestras apetencias a una u otra creación del mundo. Porque creación cósmica es la del Borges que se deja ver en cada relato.

Estamos, por tanto, ante una pieza esencial de la literatura universal, hito de la narrativa hispanoamericana y antecedente de gran parte del estilo literario que marcaría tendencia desde la segunda mitad del siglo XX hasta nuestros días: la literatura contemporánea en el más estricto sentido de la palabra. Siempre siente uno la necesidad de volver a Borges, a sus pequeñas y más totales manifestaciones del arte.